Proyecto Integrado - Ayudando a la comunidad
Después, de realizar las actividades de acondicionamiento y creación de un centro de un centro de interpretación comunal, se nos pidió si podíamos apoyar dos señores que estaban trayendo papayas que habían sido cosechados, ellos estaban viniendo en un bote lleno de estas, fuimos a darles el alcance y vimos que ellos ya estaban comenzando a trasladar las papayas del bote a una tela que estaba tendida sobre la tierra, el procedimiento que ellos estaban siguiendo era que mientras uno estaba en el bote lanzando papayas, su compañero las recibía y las acomodaba en el telar, cuando nosotros llegamos y ofrecimos nuestra ayuda, nos permitieron y nos sumamos a tal procedimiento con varios desaciertos dado que por nuestra inexperiencia y falta de seriedad en ese momento, nos era divertido el realizar tal labor y en muchas ocasiones se nos caían las papayas al piso ralentizando la velocidad del trabajo. Sin embargo, pasado un corto tiempo nos pusimos serios y comenzamos a desarrollar el trabajo con mayor eficacia, mientras conversábamos con los señores en el transcurso, entre risa y risa, les preguntamos si éramos beneficiosos o perjudiciales ya que si bien queríamos ayudar no sabíamos de la velocidad con la que los señores trabajaban por tanto no sabíamos si en realidad estábamos ayudando o atrasando, de manera cómica nos dijeron que ellos lo realizaban un poco más rápido, por lo que entre todos los compañeros que estábamos presentes decidimos agilizar nuestro procedimiento, un compañero entro al bote en el cual estaba uno de los señores, y nosotros nos dividimos en dúos, el primero junto al señor y el otro junto a uno de nuestros compañeros con lo cual la velocidad con la que bajábamos las papayas se duplicó, entonces mantuvimos el ritmo, pese a la fatiga por el arduo sol y por la labor que estábamos desempeñando perseveramos en nuestro objetivo que era ayudarlos, cumplimos nuestra labor con un ambiente muy beneficioso ya que mientras trabajamos pudimos conversar con los señores quienes nos contaban sus vivencias tanto en la comunidad como en su oficio, lo cual siempre es beneficioso, el escuchar las experiencias de personas que tengan mayor edad porque la vida siempre les otorga sabiduría.
Lamentablemente, como no sabíamos, las papayas segregaban un líquido que irritaba la piel, entonces un compañero que durante nuestra labor estaba sudando se secó el sudor y cuando pasó un tiempo la cara le comenzó a arder, pero esto no paso más de un anécdota por un simple descuidado por la falta de conocimiento y experiencia.
Esto me permitió apreciar de primera mano la laboriosidad de diversos oficios que existen y evidenciar cuan arduo trabajan las personas. Asimismo, pude darme cuenta de una realidad y de trabajos muy diferentes al que estoy acostumbrado a observar y escuchar, pero valorando cualquier puesto que es desempañado por alguien para ganar su sustento es por eso que siempre se debe tener en cuenta a la persona que desempeña una labor porque esta es igual de importante que cualquier otra, nunca se debe menospreciar un oficio pues ese es el sustento de alguien. El trabajar codo a codo con estos señores fue una valiosa lección que crea en mi un fuerte respeto por todos aquellos trabajadores que luchan en beneficioso de su familia y su prosperidad, es un privilegio tener todos los beneficios que yo tengo y por tanto tengo que valorar todo lo que tengo pero también el sacrificio que hacen mis padres por darme eso, y eso me ha sido reforzado por estos señores quienes me recordaron que es el esfuerzo de uno quien logra las cosas. Logramos potenciar los rasgos de solidaridad, audacia y ser reflexivos.



Comentarios
Publicar un comentario